domingo, 24 de marzo de 2013 @ 13:07
#54
Nos regalamos una sonrisa que dice "no te olvidaré".
Una mirada que promete ser eterna.
Una caricia que nos lleva a la locura.
Perdemos el control. Y en esa habitación, amanece.
Con ruido, con humo.
Retorcerse, como gatos en los tejados.
Como jugar al escondite, pero entre las sábanas.
Como esa sensación de libertad en un cálido día de verano.
Cuando más perdida estoy llegas para ahogar mis penas,
y me salvas del abismo.
Como el aire acariciándote el pelo cuando vas en bicicleta.
Como el otoño.
Llego el otoño, le sentí bullendo provocativo en mi interior... Parece un sueño que nos surge tirados en el césped de algún parque y al despertar y ver las nubes deshilachadas sobre nuestras cabezas, brotan esas imágenes de aventura y libertad con las que lo haces realidad. Noches de vida y felicidad.
"¿Por qué no me llevas a otro lugar? A un lugar al que yo no pertenezca y nos escondemos hasta mañana"
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