#56
¿Me querrás todavía? Cuando el mundo empiece a derrumbarse y los pedazos estén a punto de chocar contra nosotros. No se si me secaras las lágrimas, mientras me acunas en tu regazo, como una niña que no sabe crecer, que no quiere, eso es lo que soy. Tampoco se si aparecerás a salvarme cuando las noches me duelan y se me claven en el costado. Tengo tantas noches incrustadas en las costillas que no se como aún respiro. A veces necesito respirar, de ahí vienen mis ganas de mar, de amar. Todos los bosques están tristes, y a veces me tumbo a ver como las ramas de los árboles llegan al cielo. Parecen infinitas. Parece que son capaces de acariciarlo. La vida es ese instante, y nosotros nos creemos infinitos, como si ese cielo azul estuviera ahí para que nosotros echáramos a volar. Como si el destino no tuviera preparada una de las suyas. Sin embargo, pese a todo, pese a la desidia, algún lunes salimos a caminar por esta ciudad, y las calles se alumbran a nuestro paso, las cafeterías nos preparan su mejor te.. Ya sabes que podría quedarme a vivir contigo, tumbados entre libros que ambos amemos, mientras mis manos juegan a acariciar tu frente, llena de historias. Con algún póster al fondo, la ropa tirada encima de la cama, el desorden más precioso del mundo. Abre la ventana, que quiero respirarte mejor. Que este aire está lleno de sentimientos y puede que el corazón reviente en cualquier momento. ¿Me querrás todavía? Cuando los pedazos cubran todo el suelo y no quede nada de lo que un día conociste. Cuando te toque volver a reconstruir, con cuidado, todo lo que un día fui. Puede que no llegue nunca ese día, que los pedazos ardan y vayan a ese cielo que tantas veces miramos juntos. Y por fin volemos, y seamos parte del aire, infinitos.
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