domingo, 23 de junio de 2013 @ 21:02
A veces no importa lo incalculable que sea la felicidad, ni lo bendecida que esté tu vida. A veces la infelicidad es tan grande e inexplicable que te arrastra hasta la sima más profunda de tú existencia. Te sumerge en las zonas más abisales de la vida, llenando tus pulmones con lejia, ahogando cada sonrisa, cada atisbo de alegría, marchando el sol con sangre...
Y simplemente no puedes emerger a la superficie.
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